En los años ’80 este modelo fue el encargado de defender el honor de la marca en las carreras africanas, eventos en plena expansión en esa época. Competiciones duras y exigentes como el Paris-Dakar o el Rally de los Faraones, atraían la atención el público que seguían las etapas con verdadero interés. La
Super Teneré ostenta numerosos éxitos deportivos en su palmarés, se convirtió en toda una referencia en las carreras tipo raid-aventura, hasta el punto que la podemos considerar como una de las “Reinas de África” con una marcada etapa de esplendor.
Pero como suele suceder en casi todo, la gloria es efímera, la evolución de este tipo de carreras llevó a trazados más angostos y complicados con ritmos de carrera más lentos. En los nuevos recorridos la potencia y velocidad punta de las motos -antes muy importante en las larguísimas rectas de las pistas saharianas- pasó a un segundo plano. Desde luego había que seguir corriendo, pero no tanto, ahora la manejabilidad y ligereza se imponía a la fuerza bruta. El reinado de las grandes bicilíndricas había llegado a su fin.